Puede que no necesites hacer más cambios. Necesitas saber cuáles tienen sentido.
Por tus respuestas, parece que el problema principal no es la falta de acciones.
Más bien al contrario.
Puede haber campañas, web, formularios, proveedores, cambios y métricas.
Pero sigue faltando algo:
un criterio claro para decidir qué tocar y qué dejar quieto.
¿Qué significa este resultado?
Cuando los resultados no son los esperados, aparecen soluciones por todas partes.
Cambiar el anuncio.
Modificar la landing.
Añadir otro botón.
Rehacer textos.
Aumentar presupuesto.
Cambiar de agencia.
Probar otra promoción.
Cada una puede tener sentido.
El problema aparece cuando no sabemos qué problema concreto intenta resolver cada cambio.
Entonces no estamos mejorando.
Estamos probando.
¿Qué implica?
No necesitas otra opinión sobre si la web “gusta más” de una forma u otra.
Necesitas poder responder preguntas bastante más útiles:
- ¿Dónde está la fricción?
- ¿Qué evidencia tenemos?
- ¿Qué puede estar provocándola?
- ¿Qué merece prioridad?
- ¿Qué no hace falta tocar?
- ¿Cómo sabremos después si la decisión tenía sentido?
Y aquí el orden importa.
Primero entender. Después decidir. Y solo entonces cambiar.
Porque una cosa es hacer modificaciones.
Otra bastante distinta es saber por qué las haces.
¿Quieres que mire tu caso concreto?
Puedo revisar la página a la que estás enviando tráfico y ayudarte a separar:
lo que parece importante, lo que es secundario y lo que probablemente no merece tocarse todavía.
Sin empezar por la solución.
Empezando por el problema.